Hay oficios que parecen detener el tiempo, y manos que, al moldear la tierra, moldean también la identidad de un pueblo. En su más reciente estreno, Los Lucero de Jáchal logran capturar esa esencia en «El Alfarero», una zamba que nace del corazón del norte sanjuanino para honrar la vida de Don Gilberto Mesías. Con la participación especial de Nico Olivieri, la agrupación jachallera no solo estrena una melodía, sino que rescata un pedazo de historia viva, transformando el susurro del torno en una obra fundamental para nuestro cancionero popular.

Javier Lucero hablo con SAN JUAN TUR y nos contó de esa experiencia
¿Qué fue lo que más les impactó de la vida o el oficio de Don Gilberto Mesías para decidir que merecía ser inmortalizado en una zamba?
Lo que más nos impactó fue la tenacidad, la voluntad, el sacrificio con que Don Gilberto llevaba adelante su tarea. Él amaba la alfarería y fue alfarero hasta el último día de su vida.
:¿Sienten que a través de personajes como él están rescatando una parte de la historia de Jáchal que las nuevas generaciones quizás no conocen?
Es uno de los objetivos que nos propusimos, rescatar el aporte a la raíz cultural del departamento que hacen cientos de hacedores culturales. Y la alfarería es un arte milenario, a través de él, habla la humanidad desde siglos.
¿Por qué eligieron el ritmo de zamba para esta historia?
La zamba está presente en toda la geografía musical del país. Te da la posibilidad de poder decir muchas cosas en su ritmo lento y pausado. Y el trabajo del alfarero es así, lento, pausado y en profunda conexión con la tierra y el saber ancestral.
¿Cómo surgió la invitación a Nico Olivieri?
A Nico lo conocemos desde muy pequeño, además de destacar el enorme talento artístico de él, destacamos su calidad de persona.
¿Qué creen que le aportó su voz y su impronta a esta obra en particular?
La voz de Nico aportó calidad interpretativa, frescura y juventud.
¿Hubo algún momento emotivo durante la grabación que quieran destacar?
El compromiso y la pasión que le pusieron para lograr esta tarea final. Desde los músicos, los técnicos, todos.
¿Cómo ha sido la reacción de la gente de Jáchal y de la familia de Don Gilberto al escucharlo?
Con la hija de Don Gilberto estamos en contacto, y nos contó que fue una emoción grande y la satisfacción de saber que la obra y la vida de su padre seguirá viva en una canción.
El día del estreno, casualmente estábamos en Jáchal y fuimos invitados por dos radios del departamento. Y fue muy grato recibir muchisimos saludos de la audiencia. Todavía nos están llegando comentarios.
Con ‘El Alfarero’, el barro de Don Gilberto Mesías se vuelve canción y su legado, eternidad. Los Lucero de Jáchal nos recuerdan que mientras haya una voz dispuesta a rescatar nuestras raíces, el oficio de los humildes seguirá moldeando el corazón de un pueblo que se niega a olvidar. Es, en definitiva, el triunfo de la memoria sobre el paso del tiempo.»


